En algunas ocasiones,  no tenemos en cuenta cómo cocinar los alimentos. Se trata de un proceso indispensable, que realizado de una u otra manera, cambia totalmente el producto final y permite que éste conserve o pierda sus propiedades naturales, con los riesgos que esto representa para nuestra salud, el bien más preciado.

Actualmente, los nutricionistas recomiendan no cocinar demasiado los alimentos, sino todo lo contrario, por ejemplo, antes se solían cocinar las espinacas en bastante agua, por un tiempo considerable, y ahora este proceso puede realizarse al vapor y por sólo 2 minutos o bien se pueden utilizar las espinacas crudas en la preparación (tartas, empanadas, cazuelas), ya que dentro del horno se cocinarán muy bien.

cocina al vapor

Con la introducción del concepto ‘wok’ en el mundo de la cocina, también descubrimos que los alimentos resultan muy bien al ser cocinados a fuego fuerte y por un período breve, conservando así sus propiedades y resultando de mejor sabor, más crocantes y frescos.

verduras wok

Las hortalizas, por ejemplo, pierden sus vitaminas al ser cocinadas por largo tiempo, así es que se recomienda hacerlo sólo hasta que hayan perdido su rigidez y en una pequeña cantidad de agua.

En el caso de verduras como berenjenas, pimientos y cebollas, es interesante cocinarlas a la plancha por un corto período de tiempo o bien, envueltas en papel de aluminio, al horno, para que conserven sus propiedades dentro de aluminio.

El papel de aluminio es muy utilizado en la actualidad y permite una cocción rápida de los alimentos, ya sea sobre la parrilla o en el horno ‘papillote’, así se realza su sabor y conservan todas sus vitaminas.

Algo diferente a lo que venimos comentando, sucede con alimentos como legumbres y carnes, es decir, necesitan una cocción larga para no producir indigestión.

legumbres

En el caso de las legumbres, se utiliza un remojo previo de una noche, para que se ablanden y crezcan en volumen y luego una cocción de 2 horas como mínimo, para que pierdan por completo su dureza y no sean dañinas al estómago.

En el caso de las carnes, por lógica deben cocinarse durante un tiempo considerable, para eliminar sus bacterias y gérmenes, claramente productores de lamentables intoxicaciones.

Comencemos por la carne de vaca o cerdo. Uno de los mejores medios para su cocción es la parrilla, ya que le brinda fuego directo, fuerte, elimina sus jugos y a juzgar por el paladar, le otorga un sabor ahumado muy interesante.

Otra manera de cocinar la carne de vaca o cerdo, es al horno, introduciéndola primero en la chapa del horno, para que reciba fuego más directo y se selle de ambos lados. Luego se subirá al estante de horno y permanecerá allí, el tiempo que consideremos adecuado, de acuerdo al corte que sea y el grosor que presente; y de acuerdo también al gusto personal: carne seca o jugosa.

carne al horno

En el caso de los pescados y pollos, necesitan una menor cocción, pero también se recomienda la parrilla como primera opción y luego el horno, pero esta vez sin el sellado previo que necesitó la carne de vaca o cerdo.

Otra forma que también debe considerarse es la maceración en medios ácidos como limón y vinagre que otorga al alimento una especie de “cocción química” sin calor. Este tipo de preparaciones, pese a estar en auge, mantienen las proteínas con un nivel menor de desnaturalización.

Y después de cocinados, debemos conservarlos. La forma principal y más conocida es la conservación en frio. Con una temperatura ideal para la refrigeración de los alimentos entre 0º y 5º, tal y como se realiza en los distribuidores automáticos Easyself. Pero no solo es clave la temperatura a la que conservar los alimentos, también la ubicación dentro de un frigorífico convencional es importante. Arriba se deben situar los lácteos y los huevos, en la parte media los alimentos cocinados: embutidos, mahonesa etc. Y las frutas y verduras deben colocarse en los cajones especialmente destinados para ello y las bebidas en las puertas. De este modo los alimentos se conservarán en perfecto estado y se podrán consumir sin problemas.

También se pueden conservar los alimentos congelados. Siguiendo el proceso adecuado para la congelación, en recipientes o bolsas adecuadas y el producto limpio y preparado. Y una vez descongelado no volver a iniciar el proceso de congelación.

productos congelados

Las comidas preparadas, debemos situarlas en recipientes duros que resistan el microondas, para poder calentarlas en el directamente a la hora de consumirlas. Y no romper nunca la cadena de frio.

Por último, destacar que también existe la conservación en calor, donde encontramos la cocción, pasteurización y esterilización. Estas acciones destruyen completamente los posibles microorganismos que pudieran intoxicarnos.